Cuando se acerca la hora de comer no encontramos con una presencia de mirada triste y hambrienta, como si llevasen 5 días sin comer los perros se quedan mirando fijamente al comensal esperando un poco de caridad.
En ese momento no nos tenemos que sentir coaccionados, culpables de su triste rostro. Si caemos en la tentación de darle de comer estaremos también alimentando una muy mala costumbre, así que si no somos capaces de soportar esas miradas hambrientas por lo menos debemos esperar a terminar de comer, y siempre darles la comida en un mismo lugar para que tengan claro que es el único lugar donde puede comer.
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